miércoles, 28 de enero de 2015

SALUD ORAL DEL PACIENTE ADULTO MAYOR 

Cuando se hace mención a las enfermedades que pueden afectar al adulto mayor, suelen venir a la mente una serie de sistemas que pueden estar comprometidos. Es así como casi en forma automática, se recuerdan el sistema cardiovascular, músculo esquelético y genitourinario entre otros, olvidando comúnmente uno, que en cualquiera de sus estructuras puede comprometer en diversos grados la salud oral del adulto mayor: el sistema estomatognático. 
El sistema estomatognático está definido como un grupo de órganos que participan en importantes funciones como son la masticación, deglución y fonación, que está integrado por diversas estructuras compartiendo un pequeño territorio. Así en él encontramos huesos, músculos, articulaciones, glándulas salivales, dientes, mucosas y piel. Probablemente debido a su pequeña extensión y a que con poca frecuencia puede llegar a comprometer la vida del paciente, a es relegado es a un segundo plano y hasta omitido del examen rutinario. A pesar de que la salud oral del paciente adulto mayor está determinada por diversos factores tanto propios como ambientales, es un útil indicador de los cuidados odontológicos recibidos por el paciente durante toda su vida. 
Al respecto, hoy se sabe que en un alto porcentaje, la población geriátrica presenta condiciones de salud oral bastante precarias, reflejadas en el hecho de que la condición de mayor prevalencia es la ausencia de todos los dientes o edentulismo total. La patología que es posible encontrar en la boca del adulto mayor es variada, pero claramente existen cuadros más frecuentes, que debieran orientar en cuanto al énfasis preventivo y al tratamiento de elección.
 Como todo sistema, éste puede presentar alteraciones de orden degenerativo, patología tumoral, traumatismos y enfermedades de origen infeccioso. Dentro de estas últimas, existen dos que merecen especial análisis por constituir ambas problemas de salud pública; la caries y la enfermedad periodontal. Es esencial entender que aparte de todos aquellos factores que convierten a cualquier paciente en un individuo propenso a sufrir alteraciones de la salud oral, existen en el paciente geriátrico una serie de características que aumentan este riesgo y que con frecuencia dificultan que todas las medidas preventivas y terapéuticas disponibles puedan llevarse a cabo en forma ideal. Este hecho evidentemente puede alterar el curso de una enfermedad, prolongando su duración o empeorando el pronóstico, posibilidad que debe ser conocida por el paciente. A continuación se presentan los principales factores que pueden influir en la salud oral del adulto mayor y en el resultado de las terapias a realizar: 

-Presencia de una o más enfermedades de base

Las enfermedades de base que debemos considerar por su directa o indirecta relación en la salud oral son la diabetes, hipertensión, osteoporosis, enfermedades hematológicas y coagulopatías, alteraciones hepáticas, insuficiencia renal, alteraciones visuales y motoras, alteraciones nutricionales, alteraciones de origen mental y cuadros que provoquen algún grado de inmunosupresión. 
Cuando un paciente presenta alguna de estas patologías, es primordial que el cirujano dentista determine si el paciente está en tratamiento y si el cuadro se encuentra estabilizado, antes de ejecutar cualquier maniobra odontológica, por sencilla que ésta pueda ser. Si las circunstancias lo ameritan, el paciente debe ser remitido al médico tratante para su evaluación, aunque ello implique la postergación del tratamiento dental. En el caso de pacientes que presentan afecciones hepáticas y renales, las precauciones deben centrarse en las alteraciones sistémicas que generan estos cuadros, especialmente a nivel circulatorio, hematológico e inmunológico y que pudiesen complicar el tratamiento dental. Además es de rigor el ajuste de las dosis de cualquier fármaco a indicar, pues éstos casi sin excepción se metabolizan en el hígado y excretan vía renal, con lo que inevitablemente las concentraciones de fármaco que recibe el paciente sufren modificaciones. Pacientes con alteraciones motoras, visuales y mentales, indiscutiblemente se encuentran limitados para mantener una adecuada higiene oral. En ellos es fundamental indicar técnicas de aseo simplificadas, de lo contrario la terapia no tendrá los resultados esperados y redundará en incumplimiento y frustración por parte del paciente. 

-Terapia farmacológica variada y con frecuencia de larga duración 

Todo fármaco administrado a un paciente, junto con ejercer su acción farmacológica benéfica, lleva asociada la capacidad de producir efectos secundarios y reacciones adversas en el organismo, especialmente en tratamientos de larga duración. Además se ha determinado que son capaces de interactuar con otros fármacos administrados en forma concomitante, pudiendo modificarse el metabolismo de ambos y por ende su acción final en el paciente. Estos fenómenos deben ser ampliamente conocidos por el profesional que los indica, para controlar su efecto y contrarrestarlos cuando sea posible y su eventual aparición debe ser explicada al paciente antes de iniciar la terapia, para que esté prevenido en caso de que ocurran. Muchos de los fármacos utilizados por pacientes geriátricos provocan como efecto secundario una disminución del flujo salival o xerostomía. 
Dentro de ellos están algunos analgésicos y antidepresivos, antihistamínicos, antipsicóticos, antihipertensivos, anticolinérgicos en general y derivados de los alcaloides opiáceos. La principal complicación derivada de xerostomía de larga duración es el aumento de incidencia de caries radiculares y de candidiasis oral, además de la aparición o aumento de las molestias en pacientes portadores de prótesis removible. 
Cuando un paciente padece esta alteración del flujo salival, es prioritario determinar la causa que la genera, antes de indicar cualquier producto. Así, en el caso de alteraciones reversibles como el stress y la ansiedad, pacientes con deshidratación, casos de diabetes no compensada o cuando la xerostomía es debida a determinados fármacos, la resolución del problema a menudo radicará en estabilizar la condición primaria, por ejemplo disminuyendo la dosis de un fármaco o reemplazándolo por uno no xerostomizante, cuando sea posible.
 Existen, sin embargo ocasiones en que la solución del problema es más difícil porque existe pérdida irreversible de elementos necesarios para el reflejo salival, por ejemplo a causa de la disminución de estímulos debida al deterioro senil, o más complicado aún, en las destrucciones de parénquima salival en pacientes con síndrome de Sjögren o pacientes irradiados por tumores de cabeza y cuello. En estos casos o cuando el tratamiento con fármacos xerostomizantes se extienda por períodos largos, es altamente recomendable indicar productos que estimulen la secreción salival o bien otros que actúen humectando la mucosa bucal. Pacientes bajo terapia con anticoagulantes, requieren la suspensión temporal del fármaco, cuando el odontólogo requiera realizar procedimientos que provoquen algún grado de hemorragia. 
Todo el proceso ha de efectuarse en estrecha comunicación con el médico tratante, pues es él quien determina cuándo y por cuánto tiempo el paciente suspenderá la terapia.

 -Limitaciones de orden socio-económico 

Es muy importante recordar, que aquellos pacientes que desde el punto de vista médico se definen como “adulto mayor”, han sido también caracterizados en el ámbito social como un grupo que en su gran mayoría se encuentra en condiciones de dependencia económica y bajos ingresos. Este hecho debe considerarse al momento de indicar tratamientos dentales, pues suelen ser de alto costo, limitando su accesibilidad a gran parte de los pacientes. Por su parte los elementos de higiene dental, sin ser extremadamente caros, suelen ser a menudo considerados artículos menos prioritarios por muchos pacientes, en relación a otros productos de carácter indispensable. Es conveniente entonces, analizar tratamientos dentales alternativos de menor costo y adecuar al presupuesto del paciente los artículos de higiene oral a indicar. 

CARIES DENTAL

 La caries dental se define como la pérdida de estructura del diente debida a una desmineralización de las estructuras duras que lo componen. Para que este fenómeno se produzca es necesaria la presencia de placa bacteriana, entidad definida como una película de bacterias adherida al diente, y de hidratos de carbono, sustrato sobre el cual la placa bacteriana ejerce su metabolismo. 
Cuando se inicia este proceso metabólico, da como resultado productos ácidos que en contacto con el esmalte dental, provocan una sucesiva pérdida de minerales y posterior formación de una cavidad, por todos ampliamente conocida como “caries”. 
La caries dental, es por lo tanto una enfermedad infecciosa, ya que es producida por microorganismos, multifactorial, debido a que deben coincidir varios elementos para que se produzca y en función de esta última característica, también es prevenible pues existen varios niveles dentro de su curso, en los cuales se puede intervenir. Cabe destacar que la caries es la primera causa de pérdida dentaria y que en el caso de los pacientes adultos mayores su ubicación es predominantemente a nivel radicular. 
La caries dental se ha estudiado extensamente, determinándose con certeza ciertos factores que aumentan el riesgo de que se produzca. Así, mientras mayor sea la concentración demicroorganismos cariogénicos en la boca de un paciente, mayor será su probabilidad de tener caries. 
Por otro lado, mientras más frecuente sea el consumo de hidratos de microorganismos cariogénicos en la boca de un paciente, mayor será su probabilidad de tener caries. 
Por otro lado, mientras más frecuente sea el consumo de hidratos de carbono fermentables, mayor también será el riesgo de caries en ese paciente, riesgo que disminuye proporcionalmente de acuerdo al número de veces con que realice su cepillado dental. Además existen factores que modifican la incidencia de caries:

 -Flujo salival. 

Un buen flujo salival ejerce un efecto de barrido constante sobre la superficie dentaria y gracias a las propiedades neutralizantes de la saliva, contrarresta el pH ácido del metabolismo bacteriano. 

-Uso de productos fluorados.

 El flúor en adecuadas concentraciones actúa frenando el proceso de desmineralización dentaria, y produce una remineralización de lesiones incipientes que aún no han formado una cavidad.

 ENFERMEDAD PERIODONTAL 

El término “enfermedad periodontal” es un nombre genérico, utilizado para describir un grupo de enfermedades que afectan los tejidos de soporte y protección del diente. Estos tejidos, que incluyen el ligamento periodontal, hueso alveolar, cemento radicular y encía, reciben en conjunto el nombre de “periodonto”, nombre del cual deriva esta enfermedad. Cuando la inflamación se encuentra limitada a la encía, se habla de Gingivitis, mientras que la extensión del proceso al resto de los componentes del periodonto, se denomina Periodontitis. 
La enfermedad periodontal es considerada la segunda causa de pérdida dentaria, sin embargo, en el adulto mayor puede igualar y en muchos casos superar a la caries dental como primera causa. Aunque existen mecanismos inmunológicos estrechamente asociados a su génesis y progresión, su etiología primaria es bacteriana, por lo que al igual que la caries dental es clasificada como una patología infecciosa. 
En consecuencia las medidas terapéuticas tanto preventivas como curativas, están orientadas a eliminar la mayor cantidad de microorganismos que sea posible, básicamente a través de instrucción de técnicas de higiene adecuadas a cada paciente, en combinación con terapias de remoción de placa bacteriana y otros depósitos por parte del odontólogo.
 Existen factores considerados predisponentes de la enfermedad periodontal porque pueden aumentar su riesgo de ocurrencia o favorecer su progresión cuando ya está presente, especialmente a través de un cambio en la respuesta del huésped a los microorganismos. Entre ellos cabe mencionar el tabaquismo, diabetes, tratamiento con fármacos inmunosupresores y cambios hormonales, por ejemplo aquellos derivados de terapias farmacológicas. Esto debe considerarse porque un importante porcentaje de adultos mayores presenta alguna de estas condiciones. También se ha descrito un fenómeno de agrandamiento gingival producido por ciertos fármacos como la fenitoína, nifedipino y cefalosporinas, que se manifiesta como un considerable aumento de volumen y cambio de forma de las encías, llegando incluso en algunos pacientes a cubrir por completo la superficie dentaria. A pesar de que por su apariencia esta condición puede semejar inflamación, no implica la presencia de enfermedad periodontal, aunque puede gatillar su aparición al dificultar un adecuado aseo dental. Recientemente la enfermedad periodontal, a causa de la proliferación bacteriana que propicia, se ha reconocido como un factor que contribuye a agravar el curso clínico de enfermedades crónico-degenerativas como la enfermedad cardiovascular, diabetes y enfermedades respiratorias. 
Este hecho sin duda expone otro consistente argumento, para estimular terapias preventivas y programas de diagnóstico oportuno de esta enfermedad. 

PACIENTES PORTADORES DE PROTESIS DENTALES 

Pese a que paulatinamente se ha experimentado un positivo cambio respecto a la importancia de las terapias preventivas y la conservación de los órganos dentarios, la ausencia parcial o total de éstos en pacientes adultos mayores es aún una condición que les es característica y que para gran parte de la población es un estado “propio y normal” de esta etapa de la vida. Para que el sistema estomatognático pueda funcionar de forma óptima, es ideal la conservación de la mayor cantidad de dientes posibles en boca, no sólo para cumplir con una masticación eficiente y con los requerimientos estéticos del paciente, sino además porque los dientes tienen una importante función de sensibilidad propioceptiva, característica que se pierde cuando son reemplazados en su totalidad por elementos protésicos. Al respecto, en determinados casos es conveniente conservar raíces dentarias para su utilización como soporte de prótesis fijas o removibles, preservando además de esta forma, el fenómeno de la propiocepción. Cuando el paciente sufre la pérdida de uno o más dientes, es recomendable su reemplazo tan pronto como sea posible, por las razones ya mencionadas. Si el estado bucal existente o motivaciones de costo determinan que es candidato a ser portador de prótesis removible, es fundamental establecer el diseño protésico más adecuado a la cantidad y ubicación de los dientes que permanecen en boca. 
El objetivo es rehabilitar con un sistema que junto con devolver al paciente los dientes perdidos, permita proteger las estructuras remanentes. Se ha estudiado que una prótesis removible de diseño inadecuado o con una distribución poco equitativa de las cargas oclusales, es la principal causa de la pérdida progresiva del reborde alveolar, lo que genera desajuste de las prótesis y en no pocos casos la rápida evolución hacia la prótesis total. Para muchos pacientes, es una creencia arraigada que una buena prótesis total va a solucionar sus problemas dentales, funcionando mucho mejor que sus “feos y gastados” dientes.
 A ellos se les debe inculcar que ni el más avanzado sistema de rehabilitación protésico, por estético y sofisticado que pueda ser, va a poder reemplazar la perfección fisiológica y adaptativa  que los dientes verdaderos tienen por naturaleza. 
Y que en muchas ocasiones, será de inmenso valor conservar heroicamente algunos dientes, que por su ubicación estratégica prolongarán las características originales del sistema. Finalmente es fundamental explicar al paciente que las prótesis dentales, en cualquiera de sus tipos, nunca son definitivas.

 ATENCION PRIMARIA 

La atención primaria en el paciente adulto mayor, debe tener un enfoque esencialmente preventivo y estar orientada hacia la instrucción tanto del paciente como del personal o familiar que se encuentre a cargo de su cuidado. La educación impartida deberá incluir las diferentes medidas para el control de la placa bacteriana, el cuidado y correcto uso de las prótesis dentales, utilización de flúor en la prevención de caries radicular, control de afecciones de la articulación temporomandibular y detección precoz de cáncer orofacial. 

RECOMENDAR

 • Cepillado, idealmente 5 veces al día (al despertar, después del desayuno, la comida, la cena y antes de acostarse) y como mínimo después de cada comida. 
• Cepillos dentales de mango ancho y cerdas suaves. 
• Utilización diaria de pasta dental fluorada 
• Utilización diaria o semanal de enjuagues bucales con flúor
• De acuerdo a las capacidades y necesidades del paciente indicar aditamentos especiales como seda dental, cepillos interdentales y eventualmente cepillos eléctricos.
 • Control odontológico mínimo una vez al año 

En pacientes con pérdida de habilidades motoras o cognitivas, es recomendable la indicación de enjuagatorios o pastas dentales en base a clorhexidina, bajo supervisión del odontólogo. 
En pacientes portadores de prótesis removible, se recomienda la limpieza de las prótesis con ultrasonido y pulido de la superficie cada seis meses a cargo del odontólogo y su mantención por parte del paciente a través de lavado con agua y jabón al menos tres veces por día, además de una desinfección semanal con productos especiales para ello, o bien mediante una solución de agua con cloro (10 gotas de cloro en un vaso con agua, durante 10 minutos). 
Si el paciente es desdentado total, debe realizar una delicada limpieza de la encía que cubre el reborde alveolar al menos después de cada comida, con un cepillo suave o una gasa, ésta última idealmente embebida en clorhexidina. En pacientes que padecen xerostomía, dependiendo de la causa de origen, es recomendable la utilización de productos estimulantes de la secreción salival, como chicles libres de azúcar y productos cítricos e incluso de fármacos sialagogos como la pilocarpina y la neostigmina, estos últimos bajo estricto control por posibles efectos secundarios, o bien, la indicación de sustitutos salivales, basados en soluciones de mucinas, o de glucoproteínas, o de carboximetilcelulosa, o  soluciones acuosas o con algún contenido enzimático, con la función de humedecerr y lubricar la mucosa bucal. 

¿CUANDO REFERIR EL PACIENTE AL ODONTOLOGO? 

Ya se mencionó la necesidad de un control anual como mínimo en todos los pacientes adultos mayores. Pero en caso de pacientes portadores de cualquier elemento protésico, se hace necesario un control periódico de al menos dos o tres veces por año, para evaluar el funcionamiento y estado de las prótesis, detectar pérdidas óseas y compensarlas y evaluar la articulación temporomandibular. 
Además, el paciente debe referirse a la brevedad con el odontólogo si nota la aparición de alguna sintomatología inusual o de algún cambio en la apariencia de su boca o bien si al realizar el examen físico general se aprecia alguno de los siguientes hallazgos: 

 Sospecha de caries (dolor dental espontáneo o al alimentarse, aumento de sensibilidad con los cambios de temperatura, cambios de coloración en los dientes, aparición de cavidades) 

 Desalojo de obturaciones 

 Encías rojas, dolorosas o con tendencia a sangrar

 Halitosis (mal aliento) 

 Movilidad o desplazamiento de los dientes

 Aparición de abscesos, herpes labial recurrente y aftas en las mucosas

 Alteración de la oclusión (mordida) 

 Sangrado de mucosas espontáneamente o frente a estímulos considerados normales como el cepillado o la alimentación 

 Exposición de la raíz del diente 

 Aparición de nódulos, manchas, lesiones blancas o ulceradas en las mucosas 

 Xerostomía 

 Aparición de lesiones producidas por las prótesis 

 Disfagia (Dificultad para tragar) 

 Pérdida de la simetría facial 

 Dolor y tensión muscular en cabeza, cuello y hombros 

 Previo a cirugías invasivas, para descartar focos sépticos.

lunes, 26 de enero de 2015

¿Qué es el dolor de espalda?

El dolor de espalda puede ser desde un dolor leve y constante hasta punzadas agudas repentinas que dificulten el movimiento. El dolor puede surgir de repente, con una caída o al levantar algo pesado. También puede empeorar poco a poco.


¿Quién sufre de dolor de espalda?

Cualquiera puede sufrir de dolor de espalda, pero hay varios factores que aumentan el riesgo de padecerlo, entre ellos:
  • Envejecer. El dolor de espalda es más común a medida que se envejece. El dolor puede comenzar entre los 30 y 40 años de edad.
  • Tener una pobre condición física. El dolor de espalda es más común entre aquellas personas que no realizan ejercicio con regularidad (sedentarismo).
  • Aumentar de peso. Una dieta alta en calorías y grasas puede hacerle aumentar de peso. El sobrepeso puede hacer que la espalda se esfuerce demasiado y causar dolor.
  • Factores hereditarios. Algunas causas del dolor de espalda, como la espondilitis anquilosante, un tipo de artritis que afecta la columna vertebral, pueden tener un componente genético.
  • Tener otras enfermedades. Algunos tipos de artritis y cáncer podrían causar dolor de espalda.
  • Hacer algunos tipos de trabajo. Levantar, empujar y jalar al mismo tiempo que se tuerce la columna vertebral puede causar dolor de espalda. Si trabaja en un escritorio todo el día y no se sienta derecho, también podría tener dolor de espalda.
  • Fumar. Si usted fuma, es posible que su cuerpo no pueda llevar suficientes nutrientes a los discos de la espalda. La tos de fumadores puede provocar dolor de espalda. A los fumadores les toma más tiempo recuperarse, así que el dolor de espalda podría durarle más tiempo.
Otro factor es la raza. Por ejemplo, las mujeres de raza negra tienen de dos a tres veces más probabilidad que las mujeres de raza blanca de tener un disco dislocado.

¿Cuáles son las causas del dolor de espalda?

El dolor de espalda puede tener muchas causas. Los problemas relacionados con la mecánica de la espalda misma pueden causar dolor. Por ejemplo:
  • Discos lesionados
  • Espasmo
  • Tensión muscular
  • Hernia discal.
Las lesiones causadas por esguinces, fracturas, accidentes y caídas pueden resultar en dolores de espalda.
El dolor de espalda también puede ocurrir junto con algunas otras condiciones y enfermedades tales como:
  • Escoliosis
  • Espondilolistesis
  • Artritis
  • Estenosis lumbar
  • Embarazo
  • Piedras en los riñones
  • Infecciones
  • Endometriosis
  • Fibromialgia.
Las infecciones, los tumores y el estrés también podrían causar dolores de espalda.

¿Se puede prevenir el dolor de espalda?

Las mejores medidas preventivas contra el dolor de espalda son:
  • Hacer ejercicio regularmente para fortalecer los músculos de la espalda.
  • Mantener un peso saludable o rebajar si tiene sobrepeso. Para mantener huesos fuertes, necesita ingerir suficiente calcio y vitamina D todos los días.
  • Mantener una buena postura parándose derecho y evitar levantar objetos pesados mientras sea posible. Si tiene que levantar algo pesado, doble las rodillas y mantenga la espalda derecha.

¿Cuándo debo visitar al médico?

Debe visitar al médico si siente:
  • Adormecimiento o cosquilleo
  • Dolor intenso que no se alivia con descanso
  • Dolor luego de una caída o lesión
  • Dolor acompañado de uno de los siguientes problemas:
    • Dificultad para orinar
    • Debilidad
    • Adormecimiento de las piernas
    • Fiebre
    • Pérdida de peso sin estar a dieta.

¿Cómo se diagnostica el dolor de espalda?

Para diagnosticar el dolor de espalda, su médico le preguntará sobre su historial clínico y le hará un examen físico. El médico también podría mandarle a hacer otras pruebas, entre éstas:
  • Radiografías
  • Imágenes de resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés)
  • Tomografías computadorizadas (CT Scan, por sus siglas en inglés)
  • Análisis de sangre.
Las pruebas médicas podrían no indicar la causa de su dolor de espalda. Muchas veces, no se llega a saber la causa del dolor de espalda. Sin embargo, el dolor de espalda se puede aliviar aún sin conocer la causa.

¿Cuál es la diferencia entre dolor agudo y crónico?

El dolor agudo comienza repentinamente y dura menos de 6 semanas. Es el tipo más común de los dolores de espalda. El dolor agudo puede surgir a consecuencia de caídas, o de levantar objetos pesados. El dolor crónico dura más de 3 meses y es mucho menos común que el dolor agudo.

¿Cuál es el tratamiento para el dolor de espalda?

El tratamiento para el dolor de espalda dependerá del tipo de dolor que padezca. El dolor de espalda intenso suele aliviarse sin tratamiento, pero podría tomar acetaminofeno, aspirina o ibuprofeno para aliviar el dolor. El ejercicio y la cirugía no suelen utilizarse para tratar el dolor de espalda agudo.
A continuación, describimos algunos tipos de tratamiento para el dolor de espalda crónico.

Compresas calientes o frías (o ambas)

Las compresas calientes o frías pueden aliviar la rigidez y el dolor de espalda. El calor reduce los espasmos musculares y el dolor. El frío ayuda a reducir la hinchazón y adormece el dolor profundo. Usar compresas calientes o frías puede aliviar el dolor, pero este tratamiento no corrige las causas del dolor de espalda crónico.

Ejercicio

El ejercicio adecuado puede aliviar el dolor de espalda crónico, pero debe evitarlo en casos de dolor agudo. Su médico o fisioterapeuta puede recomendarle ejercicios adecuados para su caso.

Medicamentos

Los siguientes tipos de medicamentos se usan para el dolor de espalda:
  • Analgésicos, que son medicamentos contra el dolor. Algunos, tales como el acetaminofeno o la aspirina, se pueden comprar sin receta. Otros requieren receta médica.
  • Analgésicos tópicos como cremas, ungüentos y bálsamos que se aplican a la piel sobre el lugar donde siente dolor.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE o, en inglés, NSAID’s), que reducen el dolor y la hinchazón. Entre los AINE se incluyen medicamentos sin receta tales como ibuprofeno, ketoprofeno y naproxeno con sodio. Su médico puede recetarle otros AINE que sean más fuertes.
  • Se pueden recetar relajantes musculares o ciertos antidepresivos para algunos tipos de dolor de espalda pero estos no funcionan para todos los tipos de dolor de espalda crónico.

Cambios de conducta

Usted puede aprender a levantar, empujar y jalar sin esforzar tanto la espalda. Hacer cambios en la forma en que hace ejercicios, descansa o duerme también puede ayudar a disminuir el dolor de espalda. Dejar de fumar y llevar una dieta saludable también le puede ayudar.

Inyecciones

Su médico le puede sugerir inyecciones de esteroides o de calmantes para aliviar el dolor.

Tratamientos de medicina alternativa y complementaria

Cuando el dolor de espalda se vuelve crónico o cuando otros tratamientos no lo alivian, algunas personas prueban tratamientos complementarios y alternativos. Los más comunes son:
  • Manipulación. Un profesional utiliza las manos para ajustar o dar masaje a la columna vertebral o el tejido alrededor de ésta.
  • Estimulación eléctrica transcutánea. Una pequeña caja colocada sobre el lugar donde siente dolor envía pulsaciones eléctricas leves a los nervios. Las investigaciones han demostrado que este tratamiento no siempre es eficaz para aliviar el dolor.
  • Acupuntura. Esta práctica china usa agujas delgadas para aliviar el dolor y devolver la salud. La acupuntura puede ser eficaz cuando se utiliza como parte de un plan integral de tratamiento para aliviar el dolor de espalda.
  • Acupresión. Un terapista ejerce presión sobre ciertos puntos del cuerpo para aliviar el dolor. La acupresión como tratamiento contra el dolor de espalda no se ha estudiado lo suficiente.

Cirugía

La mayoría de las personas con dolor de espalda crónico no necesita cirugía. Sólo se utiliza la cirugía cuando otros tratamientos han fracasado. Se podría necesitar cirugía en casos de:
  • Discos herniados. Cuando uno o más de los discos que separan los huesos de la columna vertebral están lesionados, el centro gelatinoso del disco podría tener escapes, lo cual causa dolor.
  • Estenosis espinal. Esta condición hace que el canal espinal se estreche.
  • Espondilolistesis. Ocurre cuando se disloca uno o más de los huesos de la columna vertebral.
  • Fracturas vertebrales. Los golpes en la columna vertebral o la osteoporosis pueden causar fracturas.
  • Enfermedad degenerativa de los discos. A medida que envejecen, algunas personas pueden sufrir lesiones en los discos, lo cual puede causar dolor intenso.
En raras ocasiones, es necesario someterse a una cirugía de inmediato para aliviar el dolor y prevenir otros problemas. La cirugía será considerada cuando el dolor de espalda es causado por un tumor, una infección o el síndrome de cola de caballo (cauda equina) que causa problemas con la raíz de un nervio.

sábado, 24 de enero de 2015

                    USO DE ABSORBENTES   EN EL ADULTO

Cuando decidimos utilizar pañales desechables para adultos, ya sea porque una persona presenta serios problemas de incontinencia (incapacidad para controlar sus evacuaciones de orina o excrementos), o debe permanecer en cama o silla de ruedas indefinidamente, es preciso buscar el mejor pañal absorbente del mercado que no tiene porque ser el más costoso, sino el que cumpla con una serie de requisitos indispensables.

Requisitos imprescindibles de un buen pañal para adulto

Se recomienda  que al adquirir un pañal, es preciso revisar los datos de la medida de la cintura y comprobar que corresponde a la que se requiere para que el pañal ajuste bien. Además, hay que verificar la etiqueta para conocer las propiedades del pañal, por ejemplo, si cuenta con barreras antiescurrimiento, si se trata de pañales predoblados (consistentes en un cuadro absorbente con tiras adhesivas que se usan como pañal o protector de la cama), si son de tipo “Gard” que son angostos y se sujetan con bandas elásticas reutilizables, o son tipo calzón. Cuando se elige un pañal con cintas adhesivas, hay que tener cuidado de tomarlas por la pestaña con la finalidad de no afectar la funcionalidad del adhesivo. 

Existen 5 condiciones que deben tomarse en cuenta:
  1. Tiempo de absorción. Ante la descarga de orina, el pañal debe absorber rápidamente para que no tengan lugar escurrimientos. Algunas marcas presentan tiempos de absorción muy variables, lo que significa que la calidad del producto no se controla adecuadamente
  2. Capacidad de absorción. Se refiere a la cantidad de orina que un pañal puede absorber sin escurrirse. La capacidad de absorción fue considerada baja en los pañales que absorbieron menos de 500 ml, mediana en el caso de los que absorbieron entre 500 y 800 ml, y alta para los que absorbieron más de 800 ml.
  3. Capacidad para mantener seca la superficie. Se refiere a la comodidad. Entre menor sea la cantidad de orina que regrese a la superficie interna del pañal, el usuario se sentirá más seco. 
  4. Resistencia de los materiales. Esto es, la resistencia de los materiales para soportar las fuerzas de estiramiento a que será sometido el pañal durante su uso. 
  5. Adhesividad. Se refiere a la fuerza de adhesión de las cintas de los pañales.


Hay que tomar en cuenta que los pañales desechables para mayores disminuyen la autoestima de quien los tiene que usar. Por ello, es fundamental contar, en la medida de lo posible, con la autorización del portador, y siempre y cuando se modifiquen los hábitos y las rutinas del resto de la familia. Dicen los expertos que los mejores productos de este tipo son los que aglutinan los líquidos, es decir, los que lo hacen gelatina, ya que de esta manera se logra mantener perfectamente seca el área pélvica y en especial los genitales.

Es conveniente el cambio del producto desechable en intervalos razonables, ya que con esto se previenen daños a la piel.

 
Gráfico para auxiliar al cuidador en la colocación del pañal en personas adultas.


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jueves, 22 de enero de 2015

LOS BENEFICIOS DE LA LECTURA EN NUESTRA MEMORIA


Los beneficios de la lectura en nuestra memoria
La lectura estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales. Fomentar más la lectura entre la población ayudaría a reducir el previsible incremento de casos de demencia en nuestro país: Leer retrasa y previene la pérdida de la memoria.
La Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda la importancia de fomentar el hábito de la lectura entre la población como una de las actividades más beneficiosas para la salud de nuestro cerebro. “Nuestro cerebro, para que goce de una buena salud, necesita que lo mantengamos activo, que lo ejercitemos. Sin embargo, y a pesar de que es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, no siempre dedicamos el tiempo suficiente a cuidarlo”,  “En este sentido, la lectura es una de las actividades más beneficiosas para la salud, puesto que se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales”.
Un cerebro activo no sólo realiza mejor sus funciones, sino que incrementa la rapidez de la respuesta. Mientras leemos, obligamos a nuestro cerebro a pensar, a ordenar ideas, a interrelacionar conceptos, a ejercitar la memoria y a imaginar, lo que permite mejorar nuestra capacidad intelectual estimulando nuestras neuronas. La lectura también genera temas de conversación, lo que facilita la interacción y las relaciones sociales, otro aspecto clave para mantener nuestro cerebro ejercitado.
Pero además, en los últimos años, han sido muchos los estudios que han relacionado el nivel de lectura y escritura con un aumento de la reserva cognitiva. “Desde el punto de vista de la neurología, el concepto de reserva cognitiva ha cobrado una gran importancia, no solo porque se ha visto que existe una relación directa entre la misma y el buen funcionamiento cognitivo y ejecutivo de nuestro cerebro cuando envejecemos, sino porque se ha demostrado que es un factor protector ante los síntomas clínicos de las enfermedades neurodegenerativas”, “Se ha comprobado que cuanto mayor reserva cognitiva posee un individuo, mayor capacidad tiene su cerebro para compensar el daño cerebral generado por ciertas patologías”.
Son las demencias las enfermedades neurológicas que más se han ligado al concepto de reserva cognitiva. Caracterizadas por un deterioro persistente y progresivo de las funciones cerebrales superiores: memoria, lenguaje, orientación, cálculo o percepción espacial, etc., la forma de demencia más prevalente es la enfermedad de Alzheimer, que supone entre el 60% y el 80% de los casos de demencia, aunque existen numerosas patologías que también la producen, como por ejemplo, las enfermedades cerebrovasculares. “Debido al envejecimiento progresivo de la población, en los próximos años, el número de afectados por estas enfermedades crecerá exponencialmente. Llevar a cabo actividades preventivas, como por ejemplo fomentar la lectura, puesto que se ha comprobado que leer retarda y previene la pérdida de la memoria, permitiría retasar la aparición de estas enfermedades y, por lo tanto, reducir el número de casos”, 
Fomentar la lectura también tiene otras ventajas para nuestra salud. Leer, sobre todo relatos de ficción, puede ayudar a reducir el nivel de estrés, que es origen o factor de empeoramiento de muchas dolencias neurológicas como cefaleas, epilepsias o trastornos del sueño. Además, leer un poco antes de irnos a dormir, puede ayudar a desarrollar buenas rutinas de higiene de sueño, sobre todo si acostumbramos a nuestro cerebro a relacionar esta actividad con la hora de dormir.
Aunque la lectura es buena a cualquier edad, niños y personas mayores son los dos grupos poblacionales en los que se debe insistir más en el fomento de la lectura. En los niños, porque es el mejor momento para inculcarles este hábito y, además, su cerebro y sus funcionalidades están todavía desarrollándose. Leer libros a los niños y estimular posteriormente el hábito de lectura y de escritura cobra cada vez más importancia, no solo por la interacción social que produce, sino porque incrementa nuestra reserva cognitiva. En los mayores, para que puedan seguir manteniendo su cerebro activo a pesar de que su actividad sea más reducida, la lectura diaria es un estímulo más para su cerebro. “Algo que se detecta es que hay muchas personas que, aunque tienen el hábito de la lectura, al hacerse mayores dejan de hacerlo, principalmente por perder capacidad visual, lo que les dificulta mucho realizar estas actividades. En esos casos, animamos a estas personas a participar en grupos de lectura o a utilizar otro tipo de soportes”

miércoles, 21 de enero de 2015

ALGUNOS CONSEJOS PARA EL AUTOCUIDADO DE LOS PIES:
El pie es con frecuencia descuidado en las personas mayores por serles inaccesible.
Debe aconsejarse la supervisión por una tercera persona y periódicamente por un
podólogo.
Es recomendable:
• Lavar los pies todos los días con agua y jabón y secarlos meticulosamente con
toalla suave de algodón, especialmente entre los dedos. Para aquellas
personas que no lleguen a sus pies, pueden utilizar, si el caso lo requiere, un
secador o ventilador con aire frío o tibio a 50 cm de distancia de sus pies.
• Hay que lavar el pie, no ponerlo en remojo o sumergirlo durante mucho tiempo,
pues esta práctica debilita la piel, la macera y la hace susceptible a infecciones.
• Usar lanolina o crema semejante, para humectar la piel y prevenir fisuras. No se
debe colocar crema entre los dedos pues favorece la proliferación de hongos y
bacterias. Si la piel es húmeda y transpira, se deben utilizar talcos,
desodorantes o alcohol-éter para pie, aconsejados por el podólogo.
• Mejorar la circulación de la sangre en los pies puede ayudar a prevenir
problemas. La exposición a temperaturas frías o calientes, la presión de los
zapatos, el estar sentado durante períodos largos o el tabaquismo puede reducir
el flujo de sangre en los pies. Incluso sentarse con las piernas cruzadas o usar
ligas elásticas o calcetines ajustados pueden afectar la circulación.
• Usar medias o calcetines limpios, en lo posible de fibras naturales: algodón en el
verano y lana en el invierno. No usar medias zurcidas o rotas, con costuras,
ajustadas u holgadas. No usar ligas, pues impiden la buena circulación
sanguínea.
• Toda lesión en el pie debe ser evaluada.
• Inspeccionar diariamente los pies: Si hay disminución de la visión o del
movimiento, se debe solicitar ayuda a otra persona para la revisión periódica de
los pies. También se puede utilizar un espejo para visualizar mejor la planta del
pie. Buscar: ampollas, durezas, grietas, erosiones, zonas enrojecidas con calor
local o inflamación, escamas o zonas de dolor.
• No usar antisépticos fuertes, ni callicidas.
• Al lastimarse los pies, se debe lavar la herida con abundante agua y jabón
neutro, secar bien con una toalla limpia o papel absorbente desechable,
colocar un vendaje con gasa y acudir a un centro de salud.
• Usar zapatos cómodos que calzen bien puede prevenir muchas dolencias del
pie. El ancho del pie puede aumentar con la edad. Es conveniente medir los pies
antes de comprar zapatos. La parte superior de los zapatos debe estar
confeccionada en un material suave y flexible que se amolde a la forma del pie. Cuidados de los pies 198
El zapato debe de tener un tacón bajo o medio. La punta debe ser amplia que
permita el movimiento de los dedos.
• Para evitar las uñas encarnadas, éstas se deben cortar dejando el borde recto y
alineado con la parte superior del dedo. El mal corte produce uñas encarnadas,
callos laterales, infección y dolor.
• No andar descalzo.
• Si los dedos están muy juntos, usar torundas de algodón o lana entre los dedos
para prevenir posibles roces.
• No utilizar productos para los pies por propia iniciativa. Muchos preparados que
se utilizan para los pies, tales como callicidas, desinfectantes o antisépticos y
pomadas son lo suficientemente fuertes como para provocar una lesión.
• No aplicar calor directo (botella de agua caliente, almohadillas calientes,
calentadores eléctricos, cobertores eléctricos) a los pies, ni estar muy cerca de
la estufa, particularmente en presencia de neuropatía.
• Realizar ejercicio o caminatas diarias con calzado cómodo. En casa puede
realizar ejercicios con las piernas y pies. El tipo de ejercicio, intensidad,
duración y frecuencia de cada sesión, deben estar adaptados según la condición
física.
• El sedentarismo debe evitarse.

lunes, 19 de enero de 2015

Cuidando al adulto mayor en casa

El aseo del adulto mayor
El aseo de tu ser querido es algo elemental pues de ello dependerán la comodidad y el buen estado de ánimo del adulto mayor, indispensables para su bienestar. El aseo requiere, como todas las atenciones y servicios que le proporcionas, de tu paciencia y buena actitud.

Baño.
El baño puede realizarse desde cada dos días hasta cada cinco, dependiendo de factores como el peso del adulto mayor ,la frecuencia de sus evacuaciones, la limpieza al dársele sus alimentos, las dificultades que represente su traslado al baño por la distribución de la casa, etc.
Debes utilizar jabones neutros, o especiales que no resecan demasiado la piel (de almendra, de cacahuate, etc.), o los que proveen ciertos lubricantes apropiados para la misma.
Reemplaza el tradicional estropajo por una toallita facial o por una esponja; en el mercado local hay esponjas con felpa en el lado opuesto que constituyen un excelente auxiliar para el baño.
El baño del adulto mayor se lo deberás dar siempre sentado, en una silla de plástico, con piernas abiertas y que cuente con un orificio para poder asear perfectamente las “pompis” (glúteos) y sus más recónditas áreas, para impedir el desarrollo de focos de infección en esas áreas de tan difícil acceso.

Seca cuidadosamente todo el cuerpo, ya que la presencia de humedad favorece extraordinariamente el desarrollo de infecciones causadas especialmente por hongos. El secado debe de ser mucho más escrupuloso en el paciente diabético.
El mismo cuidado en el secado debes aplicar especialmente a los pies puesto que las infecciones que mencionábamos determinan una cantidad extraordinaria de complicaciones. Éstas van desde la simple comezón o pies ardorosos hasta graves problemas circulatorios que conducen irremediablemente a la amputación de dedos o hasta del mismo pie, hecho frecuente en el paciente diabético.
El aseo de los genitales del adulto mayor exige de todo tu tiento, respeto y minuciosidad, no olvides que estás tocando lo más delicado en lo referente al pudor del individuo, pero por otro lado, lo que peores olores produce y en donde más bacterias y bichos se esconden. Mencionado esto, utiliza una toallita de felpa o de algodón (toalla facial) impregnada de espuma de jabón y cuidadosamente asea a fin de prevenir cualquier irritación o infección que se pueda producir a consecuencia de una limpieza mal proporcionada.
 

Baño de esponja.
El baño de esponja es una alternativa que debes adoptar cuando la persona está permanentemente en la cama y el traslado al cuarto de baño es doloroso o dificultoso.
El baño de esponja se realiza sobre la cama misma: cierra las puertas y mantén las ventanas entreabiertas evitando corrientes de aire, desnuda completamente a la persona y colócale debajo del cuerpo una sábana plastificada. Para ello rota el cuerpo y desliza la sábana por debajo, enseguida voltéalo hacia el otro lado y desliza el resto de la misma. Coloca sábanas enrolladas en los lados de su cuerpo, empacando minuciosamente y cuidando que no queden espacios vacíos. Procede a enjabonar su cuerpo con la toallita facial repleta de agua jabonosa. Retira la espuma con la misma toallita con agua limpia. El agua que escurra hacia los lados se retendrá en la sábana enrollada. Una vez que termines de asear la parte superior de su cuerpo voltéalo hacia un lado, y repite la misma operación en el otro lado. Evita colocarlo boca abajo para que no trague agua y espuma contenidas bajo su boca, lo cual resultaría desagradable e incluso peligroso.
Lava minuciosamente cada parte de su cuerpo, incluidos los genitales, separa los pliegues y asea dentro; la vergüenza conduce a complicaciones derivadas del desaseo.
Seca y lubrica de la forma antes mencionada, sigue los procedimientos cosméticos, de afeite, vestido y...¡listo! Nuevamente el adulto mayor se encuentra limpio y perfumado, de nuevo seguro de sí mismo, pues tus cuidados fueron bien proporcionados.
Absolutamente toda la piel del cuerpo del adulto mayor debe lubricarse, ya sea con cremas o con aceites, porque la acción del jabón, sea cual sea, desprovee a la piel, del ya de por sí escaso, lubricante natural que posee. El uso del talco debes limitarlo a situaciones muy especiales, por ejemplo cuando una mano se encuentra cerrada por un espasmo en el paciente con un problema neurológico. En tal caso es muy frecuente que el adulto mayor desarrolle infecciones por hongos o por otros bichos, para evitarlo es útil que impregnes un algodón con talco medicado, de preferencia, y lo coloques dentro de la cavidad de la mano. Para mantener el algodón en su lugar coloca un calcetín con elástico un poco flojo o una mallita tubular; será suficiente y no necesitarás usar vendas.
También se recomienda el talco cuando existe excesiva humedad en algunos pliegues del cuerpo de la persona (ingles, axilas), aunque el aseo frecuente siempre será lo más aconsejable.

sábado, 17 de enero de 2015

Osteoporosis

Es una enfermedad en la cual los huesos se vuelven frágiles y más propensos a fracturarse.

Causas

La osteoporosis es el tipo más común de enfermedad ósea.
La osteoporosis aumenta el riesgo de fractura de un hueso. Aproximadamente la mitad de todas las mujeres mayores de 50 años tendrá una fractura de cadera, de muñeca o de vértebras (huesos de la columna) durante su vida.
El hueso es un tejido vivo. El hueso existente constantemente es reemplazado por hueso nuevo. Todo el esqueleto es reemplazado aproximadamente cada 10 años. La osteoporosis se presenta cuando el organismo no es capaz de producir suficiente hueso nuevo, cuando demasiado hueso existente es reabsorbido por el cuerpo o por ambos.
La causa más importante de la osteoporosis es genética. Esto significa que el riesgo se hereda de los padres. Otros riesgos incluyen no tener suficiente calcio para formar nuevo tejido óseo. El calcio es uno de los minerales importantes que el cuerpo necesita para la formación de huesos. Si usted no recibe suficiente calcio y vitamina D, o si su cuerpo no absorbe suficiente calcio de la alimentación, sus huesos pueden volverse frágiles y más propensos a las fracturas. Otros factores de riesgo incluyen fumar y diversas enfermedades de la niñez y de la adultez.

Una disminución del estrógeno en las mujeres en el momento de la menopausia y una disminución de la testosterona en los hombres son otra causa importante de pérdida ósea. Otras causas de pérdida óseaabarcan:
  • Estar postrado en una cama 
  • Ciertas afecciones
  • Tomar ciertos medicamentos
Otros factores de riesgo abarcan:
  • Ausencia de períodos menstruales (amenorrea) por mucho tiempo
  • Antecedentes familiares de osteoporosis
  • Tomar una gran cantidad de alcohol
  • Bajo peso corporal
  • Tabaquismo

Síntomas

No hay síntomas en las etapas iniciales de la osteoporosis. Muchas veces, las personas tendrán una fractura antes de saber que padecen la enfermedad.
El dolor en casi cualquier lugar de la columna vertebral puede ser causado por fracturas de los huesos de las vértebras. Esto se denomina aplastamiento vertebral. A menudo ocurren sin una lesión. El dolor se produce de repente o lentamente con el paso del tiempo.
Puede haber una pérdida de estatura (hasta 6 pulgadas) con el tiempo. Se puede desarrollar una postura encorvada o cifosis (también llamada joroba de viuda).

Pruebas y exámenes

Un examen de la densidad mineral ósea (en general, una radioabsorciometría de doble energía o DEXA, por sus siglas en inglés) mide la densidad mineral ósea. El médico emplea este examen para:
  • Diagnosticar pérdida ósea y osteoporosis.
  • Predecir el riesgo de fracturas óseas en el futuro.
  • Ver cómo está funcionando un medicamento para la osteoporosis.
Una radiografía de la columna vertebral o de la cadera puede mostrar fractura o aplastamiento vertebral. Sin embargo, las radiografías simples de otros huesos no son muy precisas para predecir si usted es propenso o no a tener osteoporosis.
Es posible que necesite otros exámenes de sangre y orina si se cree que su osteoporosis se debe a una afección más que a la simple pérdida ósea normal que se observa al envejecer.
La baja densidad mineral ósea (por medio de DEXA) también ocurre con osteomalacia, otro trastorno de mineralización de los huesos. 

Tratamiento

El tratamiento para la osteoporosis puede abarcar:
  • Cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio 
  • Tomar calcio y vitamina D 
  • Usar medicamentos
Se utilizan medicamentos para fortalecer los huesos cuando:  
  • La osteoporosis ha sido diagnosticada por medio de un estudio de la densidad ósea, sea que usted tenga o no una fractura y que su riesgo de fractura sea alto. 
  • Se ha presentado una fractura de hueso y una prueba de la densidad ósea muestra que usted tiene huesos delgados, pero no osteoporosis. 
  • Bifosfonatos (los fármacos que más se utilizan para prevenir y tratar la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas, alendronato, ibandronato, zolendronato, risedronato).
  • Estrógeno y moduladores receptores de estrógeno (raloxifeno).
  • Teriparatida (un agonista de la PTH).
  • Calcitonina (utilizada principalmente para tratar el dolor repentino de una fractura vertebral).
  • Denusomab.
El ejercicio juega un papel clave en la preservación de la densidad ósea en los adultos mayores. Algunos de los ejercicios recomendados para reducir la probabilidad de una fractura abarcan:  
  • Ejercicios de soporte de peso como caminar, trotar, jugar tenis, bailar 
  • Pesas libres, máquinas de pesas, bandas elásticas 
  • Ejercicios de equilibrio: taichí, yoga 
  • Máquinas de remo 
Evite cualquier ejercicio que ofrezca riesgo de caídas. Tampoco realice ejercicios de alto impacto que puedan causar fracturas en los adultos mayores.  
Su cuerpo necesita calcio y vitamina D para mantener los huesos fuertes. La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio.  
  • Los adultos menores de 50 años deben obtener 1,000 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día. 
  • Las mujeres de 51 a 70 años deben obtener 1,200 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día; los hombres de 51 a 70 años necesitan 1,000 mg de calcio y 400 a 800 UI de vitamina D al día. 
  • Los adultos mayores de 70 años deben recibir 1,200 mg de calcio y 800 UI de vitamina D al día. 
  • El médico le puede recomendar un suplemento de calcio.
  • Siga una dieta que proporcione la cantidad adecuada de calcio y vitamina D.  
(Nota: Algunos grupos de expertos no están seguros de que los beneficios y la seguridad de esta cantidad de vitamina D y calcio superen sus riesgos. Asegúrese de analizar con su médico si los suplementos son una buena opción para usted)
Suspenda los hábitos malsanos:
  • Deje de fumar, si es fumador.
  • Reduzca el consumo de alcohol. Demasiado alcohol puede dañar los huesos y ponerlo en riesgo de caerse y romperse un hueso. 
Es importante prevenir las caídas. Las siguientes son sugerencias sobre cómo hacerlo: 
  • No tome sedantes, pueden causarle sueño e inestabilidad. Si debe tomarlos, tenga mucho cuidado cuando esté levantado y en movimiento. Por ejemplo, apóyese en mostradores o muebles macizos para evitar caerse.
  • Retire los peligros caseros, como alfombras, para reducir el riesgo de fracturas.   
  • Deje las luces encendidas durante la noche para que pueda ver mejor al caminar en su casa.
  • Instale y utilice barras de seguridad en el baño.
  • Cerciórese de que su visión sea buena. Hágase revisar los ojos una o dos veces al año por un oftalmólogo.
  • Use zapatos que ajusten bien y que tengan tacones. Esto incluye chanclas. Las chanclas que no tengan tacón pueden hacerlo tropezar y caer.
  • No camine solo al aire libre en días de heladas.
La cirugía para tratar el dolor intenso e incapacitante de las fracturas vertebrales por osteoporosis abarca: 

Expectativas (pronóstico)

Los medicamentos para tratar la osteoporosis pueden ayudar a prevenir fracturas futuras, pero el aplastamiento vertebral que ya se ha presentado no es reversible.
La osteoporosis puede provocar que una persona llegue a estar incapacitada a raíz de los huesos debilitados. Las fracturas de cadera son una de las principales razones por las que las personas son internadas en asilos para ancianos.

Prevención

El calcio es fundamental para la formación y el mantenimiento de huesos sanos. La vitamina D también se necesita debido a que ayuda al cuerpo en la absorción del calcio. El hecho de consumir una dieta sana y bien balanceada puede ayudarle a obtener estos y otros nutrientes importantes.
Otros consejos para la prevención son:
  • Evite el consumo de alcohol en exceso.
  • No fume.
  • Haga ejercicio de manera regular.
Hay medicamentos que pueden prevenir la osteoporosis. El médico puede comentarle si cualquiera de ellos es bueno para usted.